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¿Se imagina a Fernando Alonso mandando un Whatsapp?

  • El uso del teléfono móvil se ha integrado tanto en nuestras vidas que, sin exagerar, vivimos ‘pegados’ a él. Y cada vez hay más siniestros por distracciones al volante… De hecho, el 24% de los accidentes y el 35% de las muertes se deben a ella.

El 94% de los conductores reconoce que utilizar el móvil al volante es una práctica peligrosa, según un estudio del RACC. Se trata, además, de una infracción grave que conlleva una multa de 200 euros y la retirada de tres puntos del permiso de conducir. Sin embargo, uno de cada cuatro conductores lo consulta mientras conduce. Y el número de sancionados por esta infracción no se ha reducido. Al contrario: en 2008 fueron casi 160.000 y en 2015 la cifra superó los 190.000.

Hablar por el móvil aumenta entre 4 y 9 veces el riesgo de sufrir un accidente de tráfico, es decir, es similar a conducir con una alcoholemia de 1.0 g/l. Si en condiciones normales no se percibe entre un 5-15% de las señales de tráfico, hablando por el móvil se dejan de captar hasta un 50%. Pero hay otro peligro aún mayor: la mensajería instantánea a través de móviles (Whatsapps, Line, Telegram, Facebook Messenger, etc.) multiplica por 23 el riesgo de siniestro.

Más de 3 horas de conexión

Según el informe Ditrendia de 2016, el número de líneas móviles en España llegó en 2015 a los 50,6 millones. Ya hay más líneas móviles que población. De media un español utiliza su teléfono inteligente 3 horas y 23 minutos diarios. Un 51% para acceder a la mensajería instantánea, un 39% utiliza mapas desde el móvil, un 38% para ver vídeos y un 25% para jugar. En una encuesta de la Asociación de Víctimas de Accidentes, DIA, el 53% de los conductores afirma utilizarlo de manera esporádica cuando espera una llamada importante o en un semáforo o atasco. 
Hoy, las distracciones son ya la causa del 24% de los accidentes de tráfico y responsable del 35% de las víctimas mortales. Si marcamos un número en el móvil, a una velocidad de 120 km/h, la distancia que recorreríamos sin prestar atención a la carretera, sería de 429 metros. Pero escribir un mensaje de texto supone conducir 660 metros ¡a ciegas!

¿Mal hábito o adicción?

Ya hay un nombre para definir el pánico a estar sin teléfono móvil: nomofobia (abreviatura de la expresión inglesa no-mobile-phone phobia). Esta es, según los expertos, la adicción más frecuente.

Francisca López Torrecillas, directora del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada, destaca que “los adictos al móvil suelen presentar características comunes, como una baja autoestima, problemas de aceptación con el propio cuerpo y déficit en habilidades sociales y en resolución de conflictos”. Decir determinadas cosas sin tener que enfrentarse físicamente a los demás, así como la rapidez y su bajo coste, hacen muy atractivo este modo de comunicación. Su uso en sí no es adictivo. Se convierte en una dependencia cuando es excesivo, inadecuado y cuando existe una necesidad patológica de estar pendiente de él.

Al volante, el 99% de su atención no es suficiente

Una campaña de la DGT sobre distracciones, en tono irónico, envía un mensaje muy claro: si no es normal que un cirujano en medio de una operación o un barbero, justo cuando desliza la navaja o, incluso, un controlador de tierra guiando al avión en pista se pongan a escribir un mensaje de texto, ¿por qué lo es que lo haga un conductor al volante?

El 43% de los jóvenes 'wasapean' y conducen

El Observatorio Europeo de Seguridad, en un informe reciente, ha publicado los resultados del análisis de 62.000 jóvenes que fallecieron entre 2004 y 2013 en accidentes de tráfico. Entre los principales factores de estos accidentes están las distracciones, además del consumo de alcohol o drogas, la velocidad, el estrés y los adelantamientos inadecuados. Una encuesta de Ford a 6.500 jóvenes europeos revela que el 43% ha enviado mensajes de texto, el 36% ha respondido llamadas telefónicas y el 11% ha visto vídeos o series de televisión en sus dispositivos mientras conducía.

Fuente: Revista DGT

  • El uso del teléfono móvil se ha integrado tanto en nuestras vidas que, sin exagerar, vivimos ‘pegados’ a él. Y cada vez hay más siniestros por distracciones al volante… De hecho, el 24% de los accidentes y el 35% de las muertes se deben a ella.

El 94% de los conductores reconoce que utilizar el móvil al volante es una práctica peligrosa, según un estudio del RACC. Se trata, además, de una infracción grave que conlleva una multa de 200 euros y la retirada de tres puntos del permiso de conducir. Sin embargo, uno de cada cuatro conductores lo consulta mientras conduce. Y el número de sancionados por esta infracción no se ha reducido. Al contrario: en 2008 fueron casi 160.000 y en 2015 la cifra superó los 190.000.

Hablar por el móvil aumenta entre 4 y 9 veces el riesgo de sufrir un accidente de tráfico, es decir, es similar a conducir con una alcoholemia de 1.0 g/l. Si en condiciones normales no se percibe entre un 5-15% de las señales de tráfico, hablando por el móvil se dejan de captar hasta un 50%. Pero hay otro peligro aún mayor: la mensajería instantánea a través de móviles (Whatsapps, Line, Telegram, Facebook Messenger, etc.) multiplica por 23 el riesgo de siniestro.

Más de 3 horas de conexión

Según el informe Ditrendia de 2016, el número de líneas móviles en España llegó en 2015 a los 50,6 millones. Ya hay más líneas móviles que población. De media un español utiliza su teléfono inteligente 3 horas y 23 minutos diarios. Un 51% para acceder a la mensajería instantánea, un 39% utiliza mapas desde el móvil, un 38% para ver vídeos y un 25% para jugar. En una encuesta de la Asociación de Víctimas de Accidentes, DIA, el 53% de los conductores afirma utilizarlo de manera esporádica cuando espera una llamada importante o en un semáforo o atasco. 
Hoy, las distracciones son ya la causa del 24% de los accidentes de tráfico y responsable del 35% de las víctimas mortales. Si marcamos un número en el móvil, a una velocidad de 120 km/h, la distancia que recorreríamos sin prestar atención a la carretera, sería de 429 metros. Pero escribir un mensaje de texto supone conducir 660 metros ¡a ciegas!

¿Mal hábito o adicción?

Ya hay un nombre para definir el pánico a estar sin teléfono móvil: nomofobia (abreviatura de la expresión inglesa no-mobile-phone phobia). Esta es, según los expertos, la adicción más frecuente.

Francisca López Torrecillas, directora del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada, destaca que “los adictos al móvil suelen presentar características comunes, como una baja autoestima, problemas de aceptación con el propio cuerpo y déficit en habilidades sociales y en resolución de conflictos”. Decir determinadas cosas sin tener que enfrentarse físicamente a los demás, así como la rapidez y su bajo coste, hacen muy atractivo este modo de comunicación. Su uso en sí no es adictivo. Se convierte en una dependencia cuando es excesivo, inadecuado y cuando existe una necesidad patológica de estar pendiente de él.

Al volante, el 99% de su atención no es suficiente

Una campaña de la DGT sobre distracciones, en tono irónico, envía un mensaje muy claro: si no es normal que un cirujano en medio de una operación o un barbero, justo cuando desliza la navaja o, incluso, un controlador de tierra guiando al avión en pista se pongan a escribir un mensaje de texto, ¿por qué lo es que lo haga un conductor al volante?

El 43% de los jóvenes 'wasapean' y conducen

El Observatorio Europeo de Seguridad, en un informe reciente, ha publicado los resultados del análisis de 62.000 jóvenes que fallecieron entre 2004 y 2013 en accidentes de tráfico. Entre los principales factores de estos accidentes están las distracciones, además del consumo de alcohol o drogas, la velocidad, el estrés y los adelantamientos inadecuados. Una encuesta de Ford a 6.500 jóvenes europeos revela que el 43% ha enviado mensajes de texto, el 36% ha respondido llamadas telefónicas y el 11% ha visto vídeos o series de televisión en sus dispositivos mientras conducía.

Fuente: Revista DGT

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